La empresa cuantificada (y la personotecnia)

En Cartograf, Versvs realiza un excitante ejercicio intelectual para formular un cruce de ideas: el crecimiento de lo que algunos llaman quantified self, los nuevos territorios pendientes de explotar en el Big Data y la ética subyacente en el uso de los datos.

Tras el ejercicio, pensar de qué manera el empleo de datos generados por los propios miembros de la organización en su actividad diaria (incluyendo, sospecho, muchos de las personas que sin serlo son parte de los ecosistemas de las empresas de hoy),  supone una ruta hacia la mejora de la productividad y la calidad de vida:

..la empresa cuantificada aprovecha el yo cuantificado para dotar a las personas de unas condiciones y entorno de trabajo que se adapta mejor a sus necesidades y deseos, un entorno verdaderamente personal, en un contexto medible (y por tanto, mejorable en el tiempo) al servicio de la innovación y del proyecto, que deja así de ser un suceso casual para convertirse en algo en lo que trabajamos hasta que lo logramos, un proceso.

Por el camino, el debate sobre personotecnia y social-personotecnia que empuja Javier Gª Recuenco. Y un corolario en un segundo post imprescindible:

Minimizar la exposición de nuestros pequeños actos tendrá por tanto un doble beneficio: cuidará nuestra privacidad y nos ayudará a desarrollar y analizar la cotidianeidad de la empresa cuantificada de forma más fiel, de forma más provechosa

Y, ahora, la pregunta del millón: ¿por dónde empezamos?.

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6 Comentarios

  1. Publicado 7 diciembre, 2012 en 13:42 | Permalink

    Voy a parafrasear a Lewis Carroll, que si obviamos sus deslices paidófilos, era un tío potente:
    “Begin at the beginning,”, the King said, very gravely, “and go on till you come to the end: then stop”

    A) Vamos a hacer converger las disciplinas
    B) Vamos a articular metodológicamente la aproximación
    C) Vamos a hacer un slide deck explicando la propuesta
    D) Vamos a preciarlo y articularlo
    E) Vamos al mercado a que nos digan si lo que decimos tiene sentido o si somos otros pinchauvas más. A ser posible, fuera de España.

    Todo lo demás, humo de pajas.

  2. Gonzalo Martín
    Publicado 7 diciembre, 2012 en 16:50 | Permalink

    Casualmente me acabo de encontrar en Fast Company una historia entre publicidad de una nueva app y una aplicación del concepto: grabar en video un segundo de cada día de tu vida puede transfomártela, yo te voy a dar la app para hacértelo fácil.

    Kuriyama is fundraising for an app that makes it easy for anyone to record one second each day of their lives. It’s based on an experiment he has been conducting on his own life since February 20, 2011, when after saving for years, he quit his job to take a year off from work. To chronicle what he assumed would be the most adventurous year of his life, he started selecting one second of video footage from each day. His plan was to compile the moments into a six-minute memento. Soon, however, he found the project was doing more than documenting his life–it was changing the decisions he made about how to spend time.

    • Publicado 7 diciembre, 2012 en 17:51 | Permalink

      Exacto. Esa historia ilustra el «yo cuantificado» sin más, sin big data y sin alienaciones: la persona toma sus propias fotos, escoge sus propios momentos, y toma las decisiones que sirven a ella y sólo a ella. Con la empresa cuantificada se trata de trasladar esa lógica empoderadora para que siga estando al servicio de la persona, pero en el contexto de la empresa, de su entorno laboral, de ese otro día a día, que es igualmente importante. (Más importante, de hecho, para los millones de personas que, precisamente en estos días, no van a poder dejarlo de lado para irse de sabático, je, je.)

      • Gonzalo Martín
        Publicado 7 diciembre, 2012 en 22:09 | Permalink

        ¿Y ahora cómo convertimos eso en, por ejemplo, productividad personal? ¿Cómo combinarla voluntariamente con tus pares de trabajo para que el resultado colectivo mejore?

  3. Publicado 8 diciembre, 2012 en 14:18 | Permalink

    El debate conceptual es tan interesante como necesario. Y complejo, sobre todo releyendo tu explicación del concepto de personotecnia y los componentes que mencionas para el desarrollo de la definición: Relación Cíclica, Adaptación, En base a un Conocimiento Previo y Facilitar el Propósito Ultimo.
    Entiendo que para no atascarse en la “intencionalidad” debe ser considerado como un proceso (la mejora continua que se dice siempre) en el que la clave está en la revisión cíclica ya que es necesario actualizar el “conocimiento previo” de forma sistemática (el cambio es una constante tanto en contextos personales como más amplios). Sin esa revisión cíclica lo que en un momento dado fue definido como “propósito último” puede haber quedado incompleto o, incluso, obsoleto.

    ¿Por donde empezar? Por casos concretos porque, como siempre que afecta a las personas, demasiado Ceteris Paribus por aplicar. Y es que, como también dices hablando de personotecnia: “Aunque el proceso de iteraciones de intercambio de información aspira a ponerse del lado del usuario al ser teóricamente voluntario…”

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  1. […] leíamos que en Transformación Digital, Gonzalo Martín se hacía eco de esta reflexión y de otra iniciada esta semana por Recuenco sobre […]