La transformación digital de la prensa

Steve Ballmer pronosticó en 2008 que en este 2015 en el que ya vivimos no existirían ni periódicos ni revistas impresas en papel. La evidencia de la realidad demuestra la dificultad incluso de los grandes ejecutivos para predecir el futuro, casi tanta como la de los artistas sometidos a la misma transformación digital por predecir el fin no cumplido de la música.

No obstante Ballmer decide dejar la compañía de acuerdo con las crónicas por no ser el hombre más idóneo para cambiar – transformar – Microsoft a una compañía para la era de la nube y la movilidad. ¿Cómo se transforma digitalmente una compañía nativa digital? Desde finales de los ochenta hablamos de gestión del cambio en las (grandes) empresas por la aceleración del entorno, por lo que parece que los consultores abusamos del término de moda (un verdadero clásico) y se debiera concluir haciéndonos seguidores de Heráclito que el cambio es inherente a la actividad.

Prensa digital en transformación digital

Ayer despidieron a un director de periódico asegurando que se le releva para poder abordar la transformación digital del proyecto. Muy curioso viniendo de un diario que ha sido líder de tráfico digital desde que se lanzó a poner sus páginas vegetales en bits.

Parece que su competidor máximo – El País – también amenaza al director presente con un futuro diferente porque las cuentas de resultados y las medidas de tráfico parecen no salir como lo esperado. Lo interesante de Antonio Caño es que no cabe duda de su compromiso digital si hacemos caso a la brillante frase que se le atribuye: “el papel es como la heroína, nos encanta pero nos mata“.

“Cambiar” o transformar un negocio que decimos ahora obliga a sostener los ingresos actuales al tiempo que se encuentran nuevas fuentes de generarlos capaces de sustituirlos en la misma medida. Esta definición sirve si se quiere que las cosas se queden como están en términos de las razones que llevaron al accionista a participar en el capital. Pero la pregunta pertinente es si eso es posible, si se trata de un sector en el que es posible mantener las mismas estructuras que dieron lugar a la empresa que hay que transformar para poder sostener.

Un grupo de periodistas del área de revistas de PRISA nos invitó a los de Territorio creativo a desayunar con ellos hace ya muchos meses para conocer nuestra forma de ver el mundo y su negocio. Me atreví a decir que el periodismo, como suele pensarse, no está en crisis y que lo que está en crisis es el modelo de empresa periodística que damos por sentado.

El periodismo obviamente vive, empresas mastodónticas con muchos ejecutivos ajenos a la pura producción del contenido con elevadísimas retribuciones y beneficios salariales en forma de coches de alta gama tiene cada vez más problema de encontrar la forma de pagar todos esos sueldos. O grandes instalaciones.

¿Cuánto puede hacer el liderazgo frente a lógica sectorial?

El liderazgo es a todas luces crítico en la dirección de cualquier compañía y especialmente sensible cuando hay que elegir damnificados a la hora de convertirse en algo diferente para poder ser el mismo, pero la pregunta para los antiguos medios impresos es si llenar el espacio de cadáveres de directores resuelve el problema de un sector que sufre en su escala clásica y que parece funcionar mejor en empresas más pequeñas.

Ballmer casi seguro que sólo se ha equivocado en la fecha y en la rotundidad de la expresión: ningún medio mata a otro medio, pero los medios vegetales caminan a lo exótico y lo artístico más que al consumo del día a día. El capital para producirlos no es tan alto y el talento (en fino, el know-how para hacerlo) tiene fácil construir alternativas que si no les hacen ricos les permiten vivir más o menos bien de lo que les gusta: los ingresos se reparten entre muchos más, es posible que el tamaño de lo que llamamos los medios nunca vuelva a ser igual.

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Un Comentario

  1. Gonzalo Martín
    Publicado 1 mayo, 2015 en 20:38 | Permalink

    Y como me puse prudente, no dije que eran menores ingresos: por vaguería de buscar enlaces. Pero leyendo me topé con uno rotundo. Dónde empieza el problema del director y dónde empieza el problema de las expectativas, he ahí la cuestión.