¿Por qué este blog?

Transformación Digital es una colección de apuntes, a veces breves y a veces largos, sobre cómo las organizaciones modifican sus procesos a causa de la digitalización de la economía, la sociedad y la vida.

¿Se habla de medios sociales? Sí, se habla de lo que hoy llamamos medios sociales y – con incorrección – redes sociales. En mis presentaciones sobre la cuestion incorporo una cita que resume mi punto de vista: se trata de crear redes y no de usar redes. Es decir, las redes sociales – las conexiones entre personas – han existido siempre y otra cosa son las herramientas mejores o peores que hoy día se emplean para esas conexiones. No todo lo mencionado se reduce a los medios sociales, que son a día de hoy únicamente la punta del iceberg de la cuestión. De eso otro también se habla.

La razón de estos apuntes reside en muy pocos puntos. El primero es porque trabajo en ello. Conviene advertir que estas son mis visiones personales y no son necesariamente las de Territorio creativo, compañía en la que me encuentro integrado y en la que también publico mis opiniones. El segundo es porque el proceso de bloguear me permite, en cierto modo, saber lo que pienso y compartirlo. El tercero es precisamente por la situación que he descrito: la digitalización del mundo es algo más que una página en Facebook y empezó mucho antes de ello.

El cuarto es muy especifíco: tengo una extensa actividad como blogger en otras temáticas e intereses, especialmente en lo relacionado con las mutaciones de la industria audiovisual. De ello debo destacar dos cosas: que son las mutaciones lo que me interesan (especialmente sus paradojas y perplejidades) y que creo que ya he hablado de casi todos los problemas para formarme un marco de reflexión y unas conclusiones.  En otras palabras: que ya he dicho demasiado y me repito. No significa que lo deje, sino que hay otros espacios en los que buscar respuestas, todas ellas siempre provisionales.

Nadie está libre de su pasado, creencias y contextos. Los textos y tomas de posición terminan impregnados de ello. Yo confieso que tiendo a tener una visión tirando a libertaria de las relaciones humanas, con una extraña predisposición contra las aglomeraciones. Me gustan los hackers. Me gusta internet como espacio abierto en el que todo el mundo puede construir. No me gustan los monopolios asociados a la innovación y la creación, eso que comúnmente se llama propiedad intelectual. Protesto sin parar, pero creo que no muerdo.

Todos mis contenidos los libero (los licencio) en condiciones equivalentes a las que tiene el dominio público con la única condición de tener el detalle de citarme y de compartirlo en las mismas condiciones. Eso quiere decir que puedes hasta ganar dinero con mi contenido, lo que me llenaría de admiración y trataría de replicar inmediatamente si resulta el lector mucho más listo que el autor. Lo que tampoco es tan difícil.